Basura orgánica

Maria Ascension Pardo
Basura orgánica

La basura orgánica son todos los residuos que se producen a partir de los restos de seres vivos como vegetales y animales. Este tipo de basura incluye alimentos y tejidos naturales, y pueden ser degradados por los microorganismos para los que representan una fuente de alimento. 

¿Qué es la basura orgánica?

La basura orgánica son biorresiduos o residuos fermentables, como residuos de alimentos y otros residuos naturales biodegradables, es decir, que se descomponen bajo la acción de microorganismos como bacterias y hongos para volver a formar parte del ciclo de vida.

Estos iresiduos orgánicos incluyen: plantas, residuos de cocina putrescibles y residuos recogidos de comedores y restaurantes de empresa, papeles y cartones sucios en determinadas condiciones.

La basura orgánica se enmarca dentro de la categoría de residuos no peligrosos: su gestión debe cumplir con obligaciones específicas de prevención, clasificación, valorización y seguimiento de acuerdo con la norma europea del Código Medioambiental.

Basura orgánica e inorgánica

Si la basura orgánica se refiere a los desechos o residuos provenientes de las plantas y animales en descomposición, los residuos inorgánicos son aquellos que no son producidos por ningún ser vivo u otro organismo, sino está formado por los residuos que genera el hombre. Es en este grupo donde se incluiría el plástico, botellas de vidrio, cartón, detergente, jabón o el papel, entre otros muchos productos.

Tipos de basura orgánica

Los tipos de residuos orgánicos se obtienen de distintas fuentes:

  • Basura orgánica en casa de cocina: ciertos residuos orgánicos que contiene alimentos de origen animal (leche, huevo, carne, pescado, etc.), en particular los residuos de cocina y de mesa, se consideran subproductos animales de categoría 3 en las normas europeas. Estas normas estrictas de higiene rigen recogida, almacenamiento, recuperación y trazabilidad de acuerdo con la normativa europea.
  • Residuos de tiendas o mercados, abastos: ya sean de puestos de frutas y verduras, floristerías o puestos de catering, carnicerías y pescaderías.
  • Residuos verdes: residuos de jardines o parques, como recortes de césped, hojas muertas, recortes de setos… troncos de árboles, raíces muertas, matas marchitas, etc.

Formas de recuperación de basura orgánica

En general, existen dos formas de recuperar la busura orgánica para recilarla con el objetivo de reincertarla en el ciclo de la vida.

Compostaje

La utilidad del compostaje radica principalmente en su capacidad para transformar diversos insumos (residuos verdes, agroalimentarios, etc.) en un producto homogéneo, dotado de capacidades fertilizantes y enmiendas.

Este proceso, posibilitado por la actividad de macroorganismos (distintas familias de lombrices, gasterópodos, nematodos, insectos, etc.) y microorganismos (bacterias y hongos), mejora la disponibilidad de elementos fertilizantes para las plantas. Al ser estos micro y macroorganismos heterótrofos, el compostaje supone el consumo de un recurso energético, que no es otro que la propia materia orgánica.

Metanización

Es una tecnología basada en la degradación por microorganismos de la materia orgánica, en condiciones controladas y en ausencia de oxígeno, por tanto en un ambiente anaeróbico, a diferencia del compostaje que es una reacción aeróbica.

Una tonelada de basura orgánica puede producir 100 m³ de biometano, el equivalente a 720 kWh, pero también de 800 a 900 kg de enmienda orgánica que se utilizará para la agricultura.

Clasificación de los residuos orgánicos

En general, las materias orgánicas susceptibles de valorización mediante compostaje o metanización se clasifican esencialmente de los residuos de la agricultura, horticultura, acuicultura, silvicultura, caza y pesca, y de la preparación y transformación de alimentos, y los residuos municipales (residuos domésticos y asimilados de empresas, industrias y administraciones).

En general, el origen de la basura orgánica compostable y metanizable puede ser:

  • Agroindustrial (mataderos, bodegas, queserías, queserías, u otras industrias agroalimentarias, industrias químicas y farmacéuticas).
  • Agrícola (excrementos animales, residuos de cosecha, sala de ordeño de agua).
  • Municipales (recortes de césped, fracción fermentable de residuos domésticos, lodos y grasas de depuradoras, materiales de desecho).

Reciclaje de basura orgánica

La basura orgánica o bioresiduos siguen los circuitos tradicionales de tratamiento de residuos: vertedero, también llamado depósito de residuos no peligrosos o incineración (recuperación de energía).

Vertedero

El vertido de biorresiduos es la fuente de emisión de gases de efecto invernadero: el embalaje de los residuos orgánicos hace que fermenten en un ambiente libre de oxígeno, creando así condiciones favorables para la emisión de metano (CH4) a la atmósfera.

Sin embargo, este gas tiene un potencial de calentamiento global 72 veces mayor que el del CO2 en los primeros 25 años de su presencia en la atmósfera. Se estima que los vertederos representan el 30% de las emisiones de metano generadas por el hombre. Este fenómeno también está en el origen de la producción de olores fuertes (amoníaco, sulfuro de hidrógeno, etc.).

Incineración

La incineración de los residuos orgánicos también produce gases de efecto invernadero, en particular CO2. Además, dado que los biorresiduos se componen principalmente de materia húmeda (entre un 60 % y un 90 % de agua), su incineración no es la forma más eficiente de producir energía.

La presencia de residuos húmedos de bajo poder calorífico reduce por tanto el rendimiento energético de las incineradoras al favorecer la emisión de dioxinas por combustión parcial. Por el contrario, la valorización biológica, mediante digestión anaerobia o compostaje, permite tanto producir energía (biogás) como devolver al suelo materia orgánica (compost o digestato), adecuada a las necesidades agronómicas del suelo.

Estos fertilizantes orgánicos reemplazan la fabricación de fertilizantes sintéticos que se basan en parte en recursos mineros no renovables (fósforo y potasa), y pesan considerablemente en el balance

En resumen, la basura orgánica u orgánicos o biodegradables pueden convertirse en dióxido de carbono o metano, agua y biomasa bajo el efecto de la actuación de los microorganismos que utilizan esta materia orgánica como nutriente.

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